¿El Delincuente Nace o se Hace?

Por: Jasmiley Ortiz

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Saludos querido lector!

El tema de la delincuencia actualmente es una situación más que preocupante en la República Dominicana, en donde toda la ciudadanía está siendo afectada. El objetivo de este escrito busca tanto la respuesta a una interrogante que se ha venido estudiando desde cientos de años pasados hasta la actualidad, como también definir el rol de la sociedad y enrostrar la manera en que indirectamente contribuimos al crecimiento de esta plaga que nos arropa.

Las causas de la conducta criminal han dividido los científicos, juristas y especialistas del derecho en dos corrientes; los que consideran que el medio construye la personalidad del individuo y los que mantiene la teoría de que el sujeto nace con ciertas taras genéticas.

Muchos han sido los estudios realizados al respecto; Cesare Lombroso (el padre de la escuela positivista), efectuó una análisis antropológico a un grupo de delincuentes que fueron ejecutados. En los cráneos estudiados se encontraron mal formaciones y desviaciones poco comunes que fueron relacionadas a una desviación en la personalidad, lo que lo llevo a sostener la teoría del Criminal Nato, es decir, que Nace.

De otro lado surge la escuela Clásica, que establece que el delito no es algo inexplicable, sino que encuentra su sentido de ser en una sociedad de clases desigual. Creen que el delincuente es una persona normal y libre que hace un mal uso de su libertad, decantándose por apartarse de la sociedad por el camino del crimen. Por ello sostiene esta teoría que la pena sólo debe cumplir una finalidad: la reinserción social.

Según la opinión de la Psicóloga Clínica y Terapeuta de Intervención Conductual, Licda. Gazhil Jerez Antonio comparte la teoría de la escuela clásica, expresando lo siguiente “Desde hace mucho tiempo la humanidad se ha planteando la interrogante ¿El delincuente nace o se hace? Como muestra de esto podemos ver a Sócrates quien estableció que: “El hombre malvado no lo es por nacimiento, sino por falta de cultura”. Y frente a este planteamiento podemos pensar en los que por factores externos han sido influenciados, por ejemplo, una familia disfuncional, violencia intrafamiliar, uso y abuso de sustancia de los progenitores, entre otros factores, y es que en ocasiones estos chicos no encuentran en casa una red de apoyo, ni sentido de pertenencia a ese círculo que le rodea que muchas veces ni siquiera está constituido, van fuera a buscarlo y pasan a pertenecer a grupos que más que aportarles es donde aprenden comportamientos desadaptados que si bien es cierto que estos grupos no son los culpables del todo también es cierto que son la puerta abierta a un mundo inicialmente desconocido para este individuo. Debo hacer la salvedad que desde mi perspectiva nada de esto justifica al sujeto que delinque pues muchos jóvenes en iguales o peores circunstancias han sabido salir adelante y sobreponerse a la adversidad”

Por tanto, si nos detenemos a analizar las diferentes teorías y la unimos a la opinión de una especialista nos daremos cuenta que el individuo es influenciado por la sociedad en donde se desarrolla.

Entonces me pregunto ¿Que se puede esperar de una sociedad que te juzga por tu condición física o económica, en donde tenemos un sistema penitenciario que poco ayuda a la regeneración del individuo y mucho menos los prepara para la reinserción social. Donde las telenovelas son el manual perfecto para aprender a cometer delitos y salir ilesos de ellos. En donde los padres han perdido el control de sus hijos?.

¿Qué podemos esperar de un individuo que crece viendo actos de violencia en su hogar, escuela o vecindario. De una persona que no conoce nada más que el mal y que cuando debieron de ser corregidos por sus actos, la gran mayoría de veces fue apoyado? ¿Que tiene esa persona para dar, sino lo que recibe?

No debe ser justificado ningún acto de un individuo en perjuicio de otro. Pero tampoco podemos hacernos ciegos ante los factores (que muchas veces propiciamos) para la formación de la persona,

Se necesita fomentar mucho los valores, el amor a Dios y al prójimo. Cultivar más humanidad en tantos humanos. Como sociedad tenemos el reto de construir la generación venidera y debemos de procurar que sean personas de bien, con eso puede que no garanticemos que la delincuencia se acabe pero si podemos evitar que los nuestros sean parte de ella. Como reza la frase célebre del filoso griego Pitágoras “Eduquen a los niños y no será necesario castigar a los hombres”

Vamos a poner nuestro granito de arena. El estado por su parte que se encargue de contrarrestar la delincuencia, nosotros desde nuestros hogares vamos a evitarla. Ya es hora de dejar de exigir un mejor país, es momento de empezar a construirlo.

¡No mas exclusión. Construyamos una sociedad en valores!

Les envio un fuerte abrazo y que la bendición de Dios les siga!

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