Los axiomas de Arístides Victoria

Por: Arq Geraldo Fernandez

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La palabra axioma viene del griego “axioein” y se refiere a una proposición que por el grado de evidencia y certeza que exhibe es admitida sin demostración. En ese sentido las declaraciones de hace unos días del senador por nuestra provincia Lic. Arístides Victoria, se pueden considerar como un sistema axiomático, ya que son un conjunto de verdades que analizadas a la luz de nuestra historia social y política, encuentran abundantes bases de sustentación sin necesidad de recurrir profundas discusiones dialécticas.

Al exponer sobre la labor que ha realizado la Comisión Bicameral que preside y  trabaja en la Ley de Partidos Políticos y de Régimen Electoral y luego de reiterar la importancia del dialogo, el consenso y la urgencia en la aprobación de ambas leyes dada su importancia para los comicios del año 2020, el también jurista se sinceró con los medios de comunicación presentes planteando propuestas que estremecieron el espectro político nacional pues tocan temas que preocupan a muchos  pero de los que pocos se atreven hablar.

Según el punto de vista del destacado legislador, a siete años de promulgada la Constitución del 2010 es justo revisar algunas iniciativas que no han dado el fruto previsto y otras que a su juicio cuando sean implementadas pueden afectar la estabilidad democrática de la nación provocando el efecto contrario a la intención con que fueron consagradas en la Carta Magna. Con estas declaraciones Victoria no solo analiza situaciones actuales sino que se adelanta en el tiempo y advierte sobre las complejidades del torneo electoral del 2020 y a la vez plantea fórmulas democráticas para más allá de esa fecha.

Los postulados del senador no parten de una visión idealista de las cosas sino de una visión de lo posible y acorde a nuestra realidad social y política confirmada tantas veces en la historia, por ejemplo, cuando plantea la eliminación del Defensor del Pueblo lo hace basado en el fracaso y la casi nula actividad de esta figura jurídica aparecida por primera vez en la Constitución de Suecia de 1809. Al investigar sobre esta figura podemos constatar que no se corresponde  con nuestro andamiaje jurídico-político-administrativo ya que, entre otras cosas,  sus funciones se encuentran repetidas en instituciones existentes y consolidadas, de  ahí que se proponga que sus fondos sean destinados a la Defensoría Pública lo que además ayudaría a eficientizar  la administración pública.

Cuando el Lic. Arístides Victoria expone su preocupación sobre las elecciones del 2020 coincide con actores fundamentales del proceso como la Junta Central Electoral cuyo presidente el Dr. Julio Cesar Castaños Guzmán ha manifestado que “deben quitar las complejidades del proceso”. La inquietud es válida ya que en 2020 tendremos dos certámenes electorales en tres meses y medio considerando que las presidenciales se resuelvan en una primera vuelta, esto incrementaría exponencialmente el costo y la logística de los comicios.

El voto preferencial elevaría el costo del activismo electoral fomentando la búsqueda de financiamiento en fuentes “non sancta”,  se multiplicarían las disputas internas y ni hablar de lo difícil que será el conteo de los votos con 450 tipos diferentes boletas. Sobre este tópico se han pronunciado en el mismo sentido que el senador los partidos mayoritarios, el Tribunal Superior Electoral y la misma Junta Central Electoral que ha pedido posponer el voto preferencial para el 2024 previendo un escenario “caótico” como lo definió la descatada politóloga Rosario Espinal en declaraciones a Diario Libre en Agosto del año pasado.

A pesar de la importancia de los dos postulados anteriores estos se han visto eclipsados por el tercero y es que su propuesta de modificación del artículo 124 de la Constitución ha tocado un tema sensible que tiene que ver con la forma como se manifiesta y se ejerce el liderazgo político en nuestro país. Actualmente este artículo establece que un presidente en ejercicio podría repostularse por un periodo consecutivo y “nunca jamás” lo que a juicio del senador no coincide con nuestra realidad política y puede producir traumas futuros a todo el espectro político nacional.

Analizando el tema a la luz de nuestra historia republicana podemos ver que la reelección ha sido la principal motivación para las treinta y nueve modificaciones constitucionales realizadas en estos 173 años de vida nacional. En esta etapa política iniciada en el punto de inflexión que representó la crisis política de 1994  la reelección fue prohibida en ese año, restablecida en 2002, prohibida en 2010 y restablecida nueva vez en 2015 y es partiendo de esta experiencia que el senador plantea modificar el art. 124 como solución a ese desfase entre el ideal constitucional y nuestra realidad socio-política.

Al igual que las elecciones separadas y el Defensor del Pueblo el “nunca jamás” es una figura copiada de constituciones extranjeras, en este  caso de la norteamericana (XXII Enmienda de 1947). La adopción de modelos extranjeros ha sido uno de los grandes errores que la clase política dominicana ha cometido en el proceso de construcción de nuestra democracia, pues   aspirando a modelos de convivencia superior, a los cuales sin duda llegaremos en algún momento de nuestra historia, hemos idealizado un estado de cosas que al no materializarse va dejando frustraciones en cada choque con la realidad.

Los axiomas de Arístides Victoria llegan justo a tiempo antes de que el país entre en lo que podría ser su armagedón electoral situado en 2020 y son para prestarle atención al margen de las pasiones e intereses políticos, proponen, con muchísima responsabilidad, un encuentro entre ideal y lo posible del cual sin dudas la democracia y la institucionalidad saldrán fortalecidas.

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