La complicidad de nuestro silencio.

Por: Eduard Victoria

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En las redes sociales, en los grupos de chat, y en los medios tradicionales de comunicación veo con profunda preocupación una tendencia hacia la radicalización de nuestra posición ante la inmigración haitiana.

Se está gestando una muy bien llevada propaganda para que en los dominicanos se engendre el odio y la animadeversión hacia los nacionales de nuestro vecino país y les echemos la culpa de los males que padece nuestra sociedad.

Sin darnos cuenta le estamos haciendo el juego a los políticos irresponsables y a las autoridades insensatas que han dirigido la cosa pública durante tanto tiempo. Ellos y solo ellos son los culpables de que nuestros compatriotas no tengan un servicio de salud decente, seguridad en nuestras calles y vecindarios, oportunidades para nuestros jóvenes, empleos dignos, servicios públicos eficientes, además de ser los causantes del alto índice de pobreza y bajo nivel de desarrollo que tenemos.

Quieren ocultar sus faltas, sus incapacidades, sus ambiciones, y todos sus actos corruptos poniendo como culpable a la inmigración ilegal haitiana. Además tratan de desviar la atención de la ciudadanía para ellos hacer cosas que van contra nuestra propia institucionalidad, tanto así que ya se está hablando de que el Presidente de la república merece otra oportunidad para ser reelegido, es decir, cambiar otra vez las reglas del juego para beneficiar a un grupo del partido de gobierno con el objetivo de eternizarse en el poder. Estos políticos también son los responsables de que exista la entrada masiva de haitianos por nuestra frontera.

Todos hemos visto mediante diferentes publicaciones de imágenes y vídeos lo fácil que se logra cruzar la frontera, muchas veces con la mirada culposa y cómplice de las mismas autoridades que están precisamente para evitarlo. Detrás de cada haitiano que entra ilegalmente a nuestro país hay una autoridad que lo permite.

Debemos entender que nos están utilizando de forma vergonzosa, apelando incluso a nuestro patriotismo en su afán de denostar y achacar nuestros problemas a ese grupo humano.

Lo triste es que muchas personas consideradas inteligentes, sensatas, racionales, de una buena formación académica y familiar, se estén dejando utilizar.

Ya está bueno de tantas falsedades, la inmigración ilegal de los haitianos es incentivada y mantenida por nuestros propios gobernantes y nosotros como ciudadanos conscientes debemos exigirles que terminen con esta situación. No debemos darles el gusto de quedarnos callados.

“La verdadera tragedia de los pueblos no consiste en los gritos de un gobierno autoritario, SINO EN EL SILENCIO DE LA GENTE”. M. L. KING

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