Un camino peligroso que no pocos anhelan.

Por: Eduard Victoria

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La sociedad dominicana está viviendo una especie de Oscurantismo Democrático, donde no existe la posibilidad, dentro de los partidos tradicionales, de que nuevas formas de pensar, personajes políticos de ideas modernas, claras, innovadoras tengan oportunidad de llevarlas a la práctica para beneficio del país. De vez en cuando surge algún político joven y logra alcanzar un puesto donde tiene la oportunidad de hacer cosas para beneficio de su comunidad, pero, por desgracia, está contaminado por la vieja guardia de su partido, ideas viejas dentro de una cabeza joven, o no tiene la formación necesaria para realizar un trabajo adecuado, aunque tenga buenas intenciones. Es importante recordar que de buenas intenciones está empedrado el camino hacia el infierno.

El dominicano cuando analiza el futuro político inmediato no logra visualizar una opción real de poder que pueda hacer cambiar la correlación de fuerzas que gobiernan nuestro país, donde solamente un grupito minúsculo de personas sin escrúpulos y con una voracidad insaciable de dinero y fortuna deciden el futuro de todos.

Una oposición dividida, que por su mezquindad no logra llegar a un acuerdo para enfrentar juntos a la maquinaria política del partido oficial, facilitándole más las cosas para perpetuarse en el mando.

Se está perdiendo la confianza en la democracia, incluso existen estudios que reflejan que solo el 32% de los dominicanos confían en ella.

El politólogo Daniel Pou afirma que “la gente ya no cree en nadie, y pretende que la única manera de mejorar esa situación es buscando el atajo del Autoritarismo.”

El Sr. Marcos Villamán, rector del Instituto Global de Estudios Sociales (IGlobal) opina que ” ante la incertidumbre es normal que se recurra a las vías autoritarias como supuesta solución a los problemas”.

Estas afirmaciones fueron publicadas por el Diario Libre del día 11 de diciembre 2017.

Con ese panorama tan desesperanzador ha surgido una figura que para algunos podría ser odiosa, pero hay una parte de la población que ven con buenos ojos su aspiración presidencial, los comentarios en las calles y en las Redes Sociales lo demuestran. Y lo más impresionante de todo es que esta aprobación es provocada fundamentalmente por poseer un Apellido que ha gravitado en nosotros por mucho tiempo. Un Apellido que se ha estado reivindicando ante nuestro pueblo. El mismo pueblo que una vez celebró su desaparición, ahora, gracias a esos políticos que con sus actos siempre a espalda de los intereses de la población, hicieron que perdiéramos la esperanza de tener un futuro mejor, convirtiéndonos en esclavos de sus caprichosas conveniencias. Por eso algunos, ansían, anhelan, desean que vuelva un Trujillo a gobernar nuestro país. En estos momentos puede que esas personas estén en minoría, pero la historia nos ha dado muestra de que políticos carismáticos han alcanzado el poder con discursos populistas, ejemplos sobran: Hitler en Alemania, Mussolini en Italia, más recientemente en Venezuela con Hugo Chávez, Donald Trump en Estados Unidos, Marine Le Pen que le faltó muy poco para ganar las elecciones en Francia, y diferentes opciones de partidos populistas están ganando espacio político en casi toda Europa. Algunos pueden alegar que eso sucede en otros países, que nosotros estamos muy lejos de ellos, pero estamos viviendo en una Aldea Global donde hechos que ocurren en lugares alejados físicamente de nosotros, con el desarrollo de las comunicaciones tenemos acceso instantáneo a la información, por lo que ahora lo que sucede en otros lugares tiene para nosotros una influencia mucho mayor que antes.

Por estas razones no debemos subestimar a nadie y los políticos tradicionales que se pongan las pilas, porque ellos tienen mucho que perder, antes de que sea demasiado tarde.

Es algo que a los dirigentes que nos han tocado deberían de darles vergüenza que se esté aclamando por un pasado que teníamos ya superado. Es que los pueblos prefieren sacrificar algo de su libertad a cambio de organización, orden y prosperidad. Y en este país no hay libertad, ni organización, ni orden y mucho menos prosperidad. Por lo que escoger un camino que pudiera ser peligroso, podría ser también necesario.

Aunque yo estoy convencido que el orden sin libertad y libertad sin orden son igualmente destructivos, no obstante, muchos piensan, que a la clase política tradicional de la República Dominicana se le merece dar un escarmiento.

Desde hace mucho tiempo estoy escuchando de que aquí debe de venir un Trujillo, pues Señoras y Señores, ya llegó.

“Ten cuidado con lo que deseas, que se puede convertir en realidad”

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