En sentido opuesto al Progreso

Por: Eduard Victoria

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Existen 12 indicadores que miden el nivel de competitividad de un país según el Foro Económico Mundial, estos son:
1. Instituciones
2. Infraestructuras
3. Estabilidad macroeconómica
4. Salud y educación primaria
5. Educacion superior y capacitación
6. Eficiencia en el mercado de bienes
7. Eficiencia en el mercado laboral
8. Sofisticación en el mercado financiero
9. Preparación tecnológica
10. Tamaño del mercado
11. Sofisticación empresarial
12. Innovación

Nuestro país está muy por debajo en todos esos indicadores, tal vez a excepción de la Sofisticación de nuestro Sistema Financiero. Pero en todo lo demás como:
La Institucionalidad, aquí irrespetamos constantemente las Instituciones. Ni siquiera a nuestra Carta Magna se le guarda respeto por parte de los que juran defenderla.
Infraestructuras, insuficientes y muy deficientes para un óptimo desenvolvimiento de la economía y el comercio.
Una supuesta estabilidad económica basada en el endeudamiento. El FMI ya nos advirtió de que es insostenible.
Sistema de salud, tan precario que ya las autoridades, por temor a las reacciones, no dan cifras ni estadísticas de las enfermedades que están afectando a la población. Tenemos una mortalidad materna e infantil por encima de los demás países de la región.
En la educación, ni comentar, una de las peores de América Latina y el mundo. Ni siquiera con el 4% del PIB se ha podido lograr alguna mejoría. Quedamos en último lugar en la pruebas de Pisa, que rinde el rendimiento académico de los estudiantes en matemáticas, lectura y ciencia. Me produce risa cuando la propaganda gubernamental habla de una Revolución Educativa, ya que me parece un chiste.
Un sistema laboral donde el contratar un empleado sale tan caro, si lo comparamos con su productividad, que el empleador se lo piensa muchas veces antes de convenir un contrato, generando ese gran ejército de jóvenes que no encuentran trabajo y son la fuente de donde se nutre el tráfico y consumo de drogas, y por consecuencia, el aumento desmesurado de la delincuencia.
Preparación tecnológica e innovación, no podemos tener mucha capacidad para ello, porque sin una educación adecuada no se puede lograr avances tecnológicos y mucho menos ser innovadores.
A todo esto le tenemos que agregar el alto costo de la energía, el transporte, precio del combustible, la inseguridad ciudadana, la falta de reglas de juegos claras para la inversión nacional y extranjera, ausencia de seguridad jurídica, abuso de las autoridades ante aquel comerciante o empresario que no tiene respaldo político.
Por estas y otras razones no es de extrañar que seamos el país que sufrió el mayor descenso dentro del ranking de competitividad de 137 países del mundo, descendimos 12 puestos. Que verguenza! Solo somos mas competitivo que algunas de las mas atrasadas naciones de Africa. En América Latina solamente superamos a Haití, Venezuela, Paraguay y el Salvador.

Vivimos en un mundo en que los países que no estén preparado para los retos que están por venir, serán los grandes perdedores y estarán condenados a la irrelevancia, al atraso y a la miseria.

Es urgente que los individuos que tienen el poder de producir los cambios que nos eviten ser un pueblo reo perpetuo del subdesarrollo, pasen de las palabras a los hechos. Un deseo no cambia nada, una decisión lo cambia todo. Y si no están dispuesto a hacerlo, entonces apártense y no impidan que otros tengan la oportunidad de por lo menos intentarlo.

“El Progreso es imposible sin cambio”.

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