El orden y la limpieza. Arma contra la delincuencia.

Por: Eduard Victoria

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En 1969, en la Universidad de Stanford (USA), el profesor Phillip Zimbardo, realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados en la calle. Dos carros idénticos, de la misma marca, modelo y color. Uno en un barrio pobre del Bronx y el otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California.

Dos autos idénticos abandonados en dos barrios con poblaciones diferentes y un equipo de especialistas en psicología estudiando las conductas de las personas. El auto del Bronx comenzó a ser vandalizado en pocas horas, llevándose lo utilizable o destruyendo el resto. El del Palo Alto se mantuvo intacto. Es común que pensemos que la causa de la destrucción del vehículo sea porque estaba en un barrio pobre. Pero el experimento no finalizó allí.

A la semana cuando el auto del Bronx estaba deshecho, y el de Palo Alto impecable, los investigadores rompieron el vidrio de este último. Como resultado, se desató el mismo proceso que en el Bronx: robo, destrucción y vandalismo. Surgió una interrogante. Por qué un vidrio roto del carro del supuesto barrio seguro desata un hecho delictivo? La causa evidentemente no es la pobreza, sino es algo que tiene que ver con la psicología humana y las relaciones sociales. Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, desinterés, despreocupación, que va rompiendo códigos de convivencia.

Es como una sensación de ausencia de Ley, Normas, Reglas, como un “vale todo”.
En experimentos posteriores James Q. Wilson y George Kelling, desarrollaron la “Teoría de la ventanas rotas” la que concluye desde un punto de vista criminológico que: el delito es mayor en las zonas donde la suciedad, el descuido, el desorden y el maltrato son mayores. Si se rompe el vidrio de una ventana de un edicio y no se repara, las otras ventanas, en poco tiempo, tambien estarán rotas. Si una comunidad exhibe signos de deterioro y eso parece que no le importa a nadie, entonces allí flocerá el delito. Si se toleran pequeñas faltas ( estacionar en lugares prohibidos, transitar vía contraria, saltarse los semáforos en rojo, tirar basura fuera de los zafacones, etc), se comenzarán a producir faltas mayores y los delitos serán mas grandes y graves. Es como si les permitiéramos a nuestros niños hacer travesuras y cometer actos violentos y no lo regañáramos o lo castigáramos, entonces cuando sean adultos ya no serán travesuras las que cometerán, sino delitos, y sus actitudes violentas estarán mas desarrolladas.

Esta teoría fue aplicada por el alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, convirtiendo a esa ciudad en una de las mas seguras de los Estados Unidos.
Toda autoridad municipal, policial, incluso nosotros como ciudadanos, deberíamos ponderar esta teoría y ponerla en práctica.

No debemos olvidar los parques, las áreas verdes y otros espacios públicos, que han sido abandonados por la gente, que dejan de salir de sus casas por temor a ser asaltados, porque esas áreas pasarán a ser ocupadas por los delincuentes.
Se ha demostrado que hacer comunidades mas limpias, ordenadas y correctamente iluminadas se estará haciendo un gran aporte a lucha contra la criminalidad.

Además no se debe permitir que los actos delincuenciales queden impunes, por mas leves que sean. Claro siempre bajo el manto de la ley y respetando los derechos de cada individuo.
No está de más hacer una campaña de concientización a la ciudadanía, que nos hace mucha falta, para no transgredir la ley, cuidar los bienes públicos, que nos pertenecen a todos, y respetar las normas de convivencia.

Esto se puede lograr sin que las Autoridades tengan que invertir cantidades de recursos. Se logra con el deseo y el propósito de hacer de nuestro entorno lo que en realidad queremos que sea.

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