Meritocracia: el camino correcto

Por: Eduard Victoria

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La palabra Meritocracia tiene su origen del latín merîtus (merecedor, el que se ha ganado algo), participio del verbo mereri (ganarse algo, merecer) y cracia derivado del griego krátos ( poder, fuerza).

Es un sistema de gobierno basado en el mérito.
La meritocracia permite crear una sociedad mas justa, ya que todo lo logrado por el individuo ha sido gracias a su capacidad, talento y esfuerzo. No por su apellido, sexo, religión o su afiliación política.

En países como Singapur y Finlandia utilizan, entre otras cualidades, estándares meritocráticos para elegir sus autoridades. Gracias a ello su gran desarrollo logrado en tan corto tiempo.

Algunos líderes populistas y carismáticos, utilizan este término con sentido peyorativo. Tal fue el caso de Hugo Chávez, cuando despidió a cientos de técnicos e ingenieros del sector petrolero, afirmando que no es necesario tener mérito para trabajar en PDVSA ( Compañía de Petróleos de Venezuela S.A.), porque esa es una empresa del pueblo venezolano, y por ese mismo pueblo debe ser manejada. Es penoso ver la condición de ese emporio estatal en estos momentos, gracias a esas políticas demagógicas.

En nuestro país, donde impera el nepotismo, es patética la situación en que se encuentra la educación. Principio de todos nuestros males.
Las autoridades deben entender que el problema está principalmente en los docentes. La mayoría de las veces no se está contratando a los mejores.
Justamente ahora que existe un salario mas atractivo para los profesores, es cuando se debe aprovechar y contratar a los profesionales con mas talento y mejor preparados. Pero lamentablemente no se está haciendo. Salvo unas que otras excepciones.

Tomaré como muestra el caso de dos profesionales Doctores en Matemáticas residentes en mi pueblo. Pocos con ese nivel académico y profesional, en un área tan importante como las Matemáticas. Profesionales que deberían estar transmitiendo sus conocimientos a esa gran cantidad de jóvenes que están cursando carreras en nuestras academias educativas. Pero no se les saca provecho a esos cerebros.

En todo el territorio nacional deben existir muchos casos similares de profesionales altamente capacitados en diversas ciencias. Valioso capital humano sin explotar por nuestro sistema educativo.

En una sociedad donde se practique plenamente la meritocracia, se estaría aprovechando esas sapiencias y experiencias, para ayudar a nuestros estudiantes a potenciar el desarrollo de sus capacidades en el dominio de las ciencias y las matemáticas. Campos del saber humano donde en verdad se crean las bases para el desarrollo científico y tecnológico de los pueblos.

Ya que nuestras autoridades no están en eso, entonces nosotros practiquemos la Meritocracia. Seleccionemos los que en verdad tengan los méritos suficientes.

No solo basta dirigirnos hacia el camino correcto, necesitamos elegir a las personas indicadas para que nos acompañen a recorrerlo.

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