Un Capitalismo de Amigos

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La República Dominicana es uno de los países donde los salarios son mas bajos, solo superamos a Haití y Nicaragua. Es decir, somos el tercer
país de América Latina donde se gana menos.

Con lo que gana un nicaraguense, que es algo menos de la mitad de un dominicano, éste puede cubrir el 58.10% de sus necesidades básicas,
mientras que nosotros solo cubrimos el 46.29% de las nuestras. Los penúltimos de nuestra región en el poder adquisitivo del salario, solo superamos a Haití, el país mas pobre del hemisferio occidental.

Los políticos y autoridades dominicanas deberían estar muy conformes y agradecidas de que Haití exista, porque si no fuere así, la República
Dominica estaría ocupando tan vergonzosa posición.

Se supone que somos una sociedad regida bajo las reglas de un Sistema Capitalista Liberal de producción, donde los mas eficientes, innovadores y competentes, sean los vencedores y exitosos. Donde las reglas de juego, las leyes y normas que rigen la economía, son justas, no discriminatorias, y sin privilegios.

Lamentablemente ese no es el capitalismo que impera en nuestro país. Por tal razón vemos tantos intentos de emprendimientos fracasados. Porque es imposible competir con empresas que gozan de favores políticos y son beneficiadas por la imposición de reglas hechas a la medida de sus intereses.

Muchos de esos emprendedores abandonan nuestro país, logran progresar y hacer fortunas en otras naciones. Perdiendo nuestra población, principalmente nuestra juventud, la oportunidad de obtener un buen empleo.

Esta es una de las causas principales de que la economía dominicana tenga un nivel de desempleo del 30% en los jóvenes. Y lo mas triste de todo, es que después de haber pasado antos años de sacrificio para alcanzar una carrera universitaria, menos de la mitad de ellos logra obtener un empleo. Entonces no nos debe causar extrañeza que nuestra nación sea una de las que tiene los menores niveles salariales de latinoamérica.

Está a la vista de todos, cómo autoridades y políticos hacen causa común con empresarios oligarcas y enllavados para obtener grandes beneficios económicos, perjudicando a la competencia, generalmente empresas mas eficientes y habilidosas pero que no tienen los contactos políticos adecuados. Haciéndolas desaparecer y con ellas los empleos que habían creado.

Si detrás de cada político corrupto hay una empresa que se beneficia, entonces acabemos y evitemos a esos personajes infames, y así al mismo tiempo eliminamos los privilegios a los empresarios parásitos, que en un sistema
de libre competencia real, donde predomine la economía del talento, el mérito, el esfuerzo y la capacidad, y no este Capitalismo de Amigo y clientelista que tenemos, hace tiempo estuvieran fuera del mercado.

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