Lo que trajo la carretera

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Por: Geraldo Fernández

La autopista Juan Pablo II, del nordeste o simplemente “la carretera nueva” como popularmente se le conoce, es un proyecto que en sus once años de funcionamiento ha impactado en gran medida en la dinámica socio-económica y urbana de nuestra sub-región siendo este un fenómeno pendiente de atención de parte de las autoridades locales y de la sociedad organizada.

En la comprensión de los cambios que se han producido en la dinámica productiva de nuestra
zona a partir de la apertura de dicha vía se encuentran pautas claves para iniciar una estrategia de desarrollo local exitosa que parta de aprovechar las ventajas que la infraestructura vial ofrece en los ámbitos del turismo, la agropecuaria, la inversión privada y el desarrollo económico.

La autopista del nordeste además de colocarnos a solo dos horas de la ciudad de Santo Domingo también nos coloca cerca de centros turísticos importantes como Boca Chica, Juan Dolio, a menos de tres horas de San Pedro de Macorís y La Romana y prácticamente nos integra territorialmente con la provincia Duarte (zona del Bajo Yuna) y con Monte Plata.
La rápida conexión con estos polos turísticos abre a nuestra provincia un amplio mercado para promoverse y captar visitantes locales, extranjeros e inversionistas. La integración territorial a las zonas agrícolas del Bajo Yuna y Monte Plata es una gran oportunidad para producir alianzas, intercambiar experiencias y aprovechar las potencialidades de cada zona en una estrategia que consagre la región nordeste como una potencia agropecuaria y agroindustrial con Nagua como su centro económico.

Un ejemplo claro del impacto socio-económico y urbano de “la carretera nueva” podemos verlo en San José de Matanzas que ha pasado de ser la parte atrás de la provincia a ser su puerta de entrada. Rincón de Molinillo es el poblado donde la carretera inicia o termina según el sentido que se transite, de esta ventaja ha surgido en el poblado una gran actividad económica con el queso y el chicharrón “nagüero” como protagonistas que sustenta a muchas familias de esa comunidad.

En Matancitas pasa algo parecido aunque a mayor escala, la carretera ha traído a sus playas a miles visitantes del Bajo Yuna, Monte Plata, el Gran Santo Domingo y zonas del Este cercano que antes podían venir “un día” pero que ahora lo hacen con frecuencia. Matancitas tiene la enorme ventaja de ser el pueblo turístico (o de vocación turística) más cercano a la importante vía lo que sin ninguna duda le abre infinitas posibilidades para su desarrollo.

“La carretera nueva” también logró voltear el mapa de Nagua haciendo de lo que era la salida su principal entrada, la zona que por mucho tiempo fue el patio trasero de la ciudad hoy es el
paisaje que recibe a las personas que a diario nos visitan, La Islita y Río Mar ahora son nuestra fachada lo que nos pone de frente a una realidad ignorada que representa un serio obstáculo ante las posibilidades de aprovechar nuestra cercanía con la emblemática autopista.

Dejando para otra discusión el tema del nocivo contrato con el que se administra la carretera, el peaje sombra, el alto costo de los peajes y tomando en cuenta todo lo aquí expuesto, no queda duda de que la autopista del nordeste es uno de los principales recursos con que contamos para el desarrollo de la provincia pero tenemos que comenzar a verla como tal, no solo como una vía rápida para ir a la capital. Es tarea de las autoridades, de los grupos organizados y de la sociedad en general poner manos a la obra y comenzar a trabajar para aprovechar esta oportunidad. Aún no es tarde.

El autor es arquitecto y urbanista

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