Un plan desesperado

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Por Eduard Victoria

El gobierno de Danilo Medina está ante una gran disyuntiva. El de seguir las fases de desescalada de las medidas de restricciones para ir normalizando poco a poco nuestras vidas, o el de mantener y aumentar el control del movimiento de la población y sus actividades, incluyendo de manera muy particular, las de la oposición política; mediante el amedrentamiento y la difusión del miedo al contagio. Pero estaría admitiendo con ello su rotundo fracaso en el manejo de la crisis producida por el coronavirus.

Eso de crear mas alarma sobre los infectados y tratar de aterrar a la ciudadanía, es una gran perversidad por parte del gobierno dominicano. Es algo insólito que en los portales de la Presidencia y en sus redes sociales, se empleen figuras macabras como cráneos y cruces para horrorizar a la población con la advertencia de que el Covid 19 es una enfermedad mortal.

Al primer mandatario parece no preocuparle que esas tretas engañosas y despreciables le pueden producir al país, principalmente a nuestro aparato productivo, y particularmente a la industria turística, daños perdurables que podrían dar al traste con la posición de liderazgo, en el sector turismo, que tenemos en la región.

Existen muchas contradicciones por parte de las autoridades en las informaciones y en la gestión de la crisis.

El Ministro de Salud un día dice que no había recibido las grandiosamente publicitadas pruebas traídas de China donadas por el candidato de gobierno; y al otro día se excusa, de forma humillante ante éste, por haber “olvidado” que había recibido esas donaciones.

Da mucho que pensar ese olvido. Es muy curioso que haya omitido ese recuerdo, porque tenemos fresca en nuestras memorias aquellas imágenes donde aparece junto al hijo del candidato del PLD recibiendo las pruebas. Así como tambien todas las expresiones de gratitud que le manifestaba en sus acostumbradas rueda de prensa. Muy extraño, no?

Al mismo tiempo que se critica y se vive amonestando por los juegos de dóminos y las peleas de gallos en los patios. Que se prohíbe y se condena públicamente cualquier manifestación o acto que vaya en contra de los intereses del partido de gobierno, se permite y no se atreve a llamar a capítulo a los que distribuyen los penco salamis, penco panes, penco jabones, penco aceites, penco arroz y penco gas, por los barrios del país, a cualquier hora del día, violando impunemente las disposiciones impuestas, provocando grandes aglomeraciones de personas, que aparentemente no fueron parte de los tantos millones de dominicanos que el gobierno danilista, “dizque”, sacó de la pobreza.

Según las cifras oficiales, vemos que la cantidad de infectados se ha incrementado de manera importante, pero eso es algo lógico, porque a diferencia de todos los países del mundo, en el nuestro se comenzó a realizar un número importante de pruebas a partir de los tres meses de haberse identificado el primer caso. Y si se aumenta la cantidad de pruebas, es algo natural y razonable que se aumente los casos positivos. Pero si nos fijamos bien podemos darnos cuenta de que la tasa de positividad ( los casos hallados positivos entre la cantidad de pruebas realizadas) está bajando ligeramente.

No es que debemos descuidarnos y bajar la guardia, pero el gobierno está siendo muy irresponsable con eso de atemorizar a la ciudadanía. Se afirma que es un plan para crear una gran abstención electoral e imponer a su Penco candidato.

Pero contra ese Plan Desesperado, ya el pueblo está bien preparado.

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