Algunos economistas y políticos consideran que la desigualdad económica es el principal problema que enfrenta la humanidad. Que se debe encarar a través de la redistribución de los recursos. De quitarle al que mas tiene para dárselo al que menos tiene.
Muchas veces los que toman las decisiones políticas, para tratar de ocultar sus grandes errores, culpan de las desigualdades a los "empresarios depredadores y explotadores". Es irónico, porque precisamente con los recursos que éstos generan es que se financia el aparato estatal, las inversiones públicas y el estilo de vida privilegiado de esa misma clase política.
No hay que ser un gran economista para entender que no se puede repartir lo que no se tiene. En una sociedad pobre no se puede distribuir riquezas porque en ella ésta no existe o es muy escasa. Por tal razón, lo que se debe es tratar de hacer políticas públicas que tenga como objetivo crear y aumentar las riquezas. Que haya mas empresarios prósperos, que son los que crean empleos y prosperidad, y por consecuencia, son los que pueden eliminar el verdadero problema: la pobreza.
La pobreza no se elimina con asistencia social, se puede mitigar un poco, haciéndole la vida menos difícil a los mas desafortunados. Pero al mismo tiempo, si no se adoptan otras medidas, se podrían convertir en dependientes permanentes de esas ayudas condenándoles a ser pobres por siempre.
Si el objetivo marcado es reducir la brecha entre los más ricos y los más pobres, en lugar de crear las condiciones para que los pobres se conviertan en ricos, y los ricos sean aún más ricos, podría darse el efecto no deseado de empobrecernos a todos. Es importante aprender de los errores cometidos por Cuba y Venezuela.